El día que me canceló
El día que me canceló
Al fín, fue lo primero que pensé el día en que mi jefa prescindió de mis servicios. Aunque admito que me asusté un poco, cuando dijo: -Está bien, ve el martes pero antes de ir pasa por la Secretaría de Estado de Trabajo a calcular tus prestaciones-. Y así lo hice, sin pedirle que reconsiderara de su decisión impulsiva. No lo hice porque a decir verdad, ya estaba hastiada de trabajar con ella, harta de aguantar su ego, aburrida de hacerle el trabajo y sencillamente, como decimos en buen dominicano, “hasta aquí” de todo lo que estaba relacionado con ese trabajo. Debo admitir que durante estos cinco años hubo muchas cosas buenas, que le agradezco mucho y que nos tomamos cariño. Pero lamentablemente ese cariño desapareció el día en que me revelé y dejé de aguantarle cosas, y esto a ella le pareció una malcriadeza.
Scarlet Javier
Santo Domingo, D.N
7 de enero de 2006


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