Su respuesta

Su respuesta
Esa tarde lo ví llegar, vistiendo un t shirt blanco que hacía muy buen juego con su bello color de piel. Me saludó de manera efusiva dándome un beso en la mano derecha. Le sonreí. De inmediato esa vocecita en mi cabeza se alteró y me dijo que aprovechara el momento. Y así lo hice. Entonces accedí a preguntarle: _¿Puedo llamarte un día?_. Y él me contestó: _¿Sabes que soy casado?_. Me quedé atónita, sin saber qué responder, sin saber qué me había querido decir con su respuesta cortante y tajante, simplemente me quedé en blanco, vacía y sin respuesta. Él notó la expresión de desconcierto en mi rostro y prosiguió diciendo: _No, es por si un día me llamas y ella contesta el teléfono_. Por supuesto que dio su segunda respuesta intentando sopesar la primera. Tampoco supe que contestar, y luego de tartamudear un poco solo le dije: _No, eh, ¿Qué es lo que estás pensando?_ (sin ni siquiera saber qué le estaba diciendo). Y continuó, _Tengo que hablar contigo pero no aquí ni así, además ya debo irme_. Y culminó con un: _Yo te llamo_. Cosa que estoy segura no va a pasar.
Todavía pienso en su primera respuesta y me pregunto ¿Qué me habrá querido decir? ¿Acaso me apresuré haciéndole esa pregunta? ¿Acaso pensó que ya yo estaba haciéndome ilusiones con él? ¿Cómo le hablo y le explico lo que quise decir? Honestamente quisiera que existiera algo, pero nunca me hice ilusiones sobre él pensando que éramos pareja o que un día llegaríamos a serlo. Estaba consciente de que lo poco que había sucedido era solo por disfrute de ambos y que no iba a pasar de los besos de aquella noche.
Scarlet Javier
Santo Domingo, D.N
15 de febrero de 2006


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