Casi igual que ayer...
Casi Igual que ayer
Mientras miraba el televisor y cambiaba constantemente sus canales, escuché el timbre, con sonido calmado, del teléfono. Lo tomé sin detenerme a imaginar quién podria ser. Era él, transmitiéndome el mismo cariño de siempre.
Todo al mismo tiempo: triste y alegre, melancólico y amoroso.
-Soy yo muñeca- me dijo. Tal y como solía decirme a diario.
-¡Dios mio eres tú¡- le dije, llena de emoción
Y una vez más fui feliz durante los cincuenta y seis minutos que duró nuestra entretenida conversación y feliz unos minutos después. Hasta que no pude evitar sentirme invadida por la nostalgia. Y en solo segundos volví a extrañarlo, volví a amarlo y volví a recordarlo.
Era una tarde lluviosa, estábamos en víspera de año nuevo, y dos años después de haberse ido todavía estaba pendiente de mi.
Te quiero igual y te quiero más fueron dos de las últimas frases que nos dijimos segundos antes de que ambos colgáramos nuestros auriculares.
A lo mejor sí deberíamos creer en el destino, tal vez nos tiene algo bueno guardado, le dije. Él asintió.
A lo mejor en la vida real también existan los finales felices. Y yo, desde lo más profundo de mi ser, deseo que así sea.
Love you baby
Scarlet Javier
30 de diciembre de 2007


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