Cuando lo vi...
Cuando lo vi...
El corazón me dio un salto cuando lo vi. Y es porque no lo esperaba. Aquella tarde llegó, como si nunca se hubiese marchado. Al verlo, sentí que retrocedimos cinco meses, como cuando empezó a enamorarme. Él lo veía como un juego y yo también. Nunca pensé que me daría con él más de unos simples besos. Pero hicimos mucho más. Y me gustó. Me encantó. Parece que, tal y como le pasó a Nick, personaje interpretado por Mel Gibson en la película “Lo que las mujeres quieren”, leyó mi mente y adivinó mis deseos.
Y no me arrepiento porque lo disfruté. Él no es mi hombre, y nunca lo será. Pero en aquellos momentos lo sentia mio, como si estuviese entregado a mí.
Me besó completa. Mis poros expulsaban placer. Mi mente solo lo visualizaba a él. Solo quería que me tocase, que me besara, que se introdujera en mi. Lo deseaba, mucho. De solo escribir, me excito. De solo recordarlo mis nervios se alteran.
No pude evitarlo. Me sintió temblando sobre él, ni siquiera se me hacia posible cabalgarle. Eran como múltiples contracciones. Cuando me preguntó qué me pasaba y porqué temblaba, no supe qué contestarle. Porque no podia explicarlo, porque nunca me pasó con nadie más. Ni siquiera con los hombres que de verdad amé.
El me recordó lo que era hacer el amor. Y es que después de tanto tiempo, ya lo había olvidado...
Scarlet Javier
02 de febrero de 2007


1 Comments:
At 7:35 a. m.,
Anónimo said…
:)! Just Your big news here...
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