Just know me

Este blog soy solo yo, comentando sobre las cosas que me pasan a mi y sobre las que le suceden a mis allegados. Pero sin la intención de ofender a nadie, es solo desarrollando mi hábito de escritura. Es que a escribir, solo se aprende escribiendo

agosto 29, 2006

¡¡Cuidado!! Es solo un camuflaje


¡¡Cuidado!! Es solo un camuflaje

Es un personaje, no le queda una mejor definición. Es una mentira, que intenta envolver a quienes le rodean, que cree dominar a todos, pero que solo le siguen los débiles de carácter y los frágiles de alma. Es malo, como nadie. Es digno de que le teman, pues se las sabe jugar.

A la semana de conocerlo supe muy bien quién era. Desde que lo traté supe que era el menos manejable y el más peligroso de todos. Y no me equivoqué. Intenta persuadir mostrando un exceso de amabilidad, restrega en la cara de las personas que es poseedor de una gran felicidad (inexistente) y que es el ser humano más servicial de la tierra. Inmediatamente hice mis conclusiones, basándome en el inequívoco refrán “Dime de lo que abundas y te diré de lo que careces”.

Y así es. ¿Por qué mostrar una exagerada amabilidad? ¿Por qué buscar deseperadamente el ser reconocido? ¿Por qué tener tantos deseos de ser el heroe subestimando a los demás?

Las personas sanas o las personas realmente amables o buena gente, no tienen ese tipo de comportamientos. Solo son así, no autoreconocen sus virtudes y mucho menos necesitan que los demás se las recuerden.

Ya sabe que lo conozco y está consciente de que no sigo sus juegos o no caigo en sus manipulaciones. Y es porque no estoy obligada a soportar comportamientos infantiles provocados por vacíos existenciales. Es una pena, para él, que conmigo no le salió la jugada. Que haga lo que quiera, quedará en su conciencia. La mia estará tranquila.

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Scarlet Javier
29 de agosto de 2006

agosto 18, 2006

La de cada mes...




La de cada mes...

Estar o no estar esa es la questión. Creo que la idea de un embarazo no deseado nos ha asustado a todas alguna vez. El hecho de no ver llegar la esperada “visita” que recibimos cada mes, estoy segura de que, al menos a la mayoría, nos ha puesto los pelos de puntas. Todas nos hemos sentado, junto a la angustia, la desesperación, calendario, lápiz y papel, a hacer los cálculos correspondientes para asegurarnos de que no haya ninguna posibilidad.
Cuántas veces nos hemos quejado de sentirla acercarse y por muchos momentos hemos deseado no verla; o que llegue después porque el fin de semana hay pautado un viaje a la playa, o porque en la noche vamos de fiesta, o porque quiero estrenar mi vestido blanco nuevo, o porque “hoy me siento sexy y quiero hacerlo con mi novio”. Sin embargo, cuando sentimos algún temor o cuando existe alguna probabilidad de no verla durante algunos meses, la anhelamos tanto, que el mismo deseo hace que no llegue. Incluso lamentamos que esas veces así no sea.
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Scarlet Javier