A él...
A él...
Aprendí a quererlo. Y todavía lo quiero.
Pasó sin enterarme, no me di cuenta cuando me nació el amor por él.
Lo tuve y lo dejé ir.
Lo perdí.
Él, no se lo que siente.
Por momentos quizás lo mismo que yo.
Mira mis ojos con pasión, con ternura, como si todavía le quedara algo de amor por mi, como si sintiera fuertes deseos de olvidar el pasado, besar mis labios, tenerme y sentirme entre sus brazos.
Pero en ocasiones es todo lo contario, me trata con desprecio por las cosas malas que le hice, como si me odiara, como si le molestara verme, como si quisiera desaparecerme para siempre.
Pero ninguno de los dos expresa lo que siente, ninguno da, quizás el paso a intentarlo otra vez.
No se si realmente tiene otra pareja, él tampoco sabe si yo la tengo.
Jugamos un juego peligroso.
Removemos setimientos guardados.
Comentamos sobre el pasado, sobre lo que pudo haber sido, sobre nuestros errores y sobre lo que dañamos.
Sin embargo no pasa de ahí.
Nos conocemos, sabemos quienes somos, lo que hacemos y hacia donde pretendemos ir.
Pero no más.
No voy a negar, que aunque a veces me entretenga y lo olvide, mis sentimientos por él no han cambiado.
Tal vez lo dos tenemos el mismo temor al fracaso.
Es que somos muy iguales, ese fue nuestro principal problema.
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Scarlet Javier
01 de septiembre de 2006

