Se busca hombre... Urgente!
Se busca hombre... ¡Urgente!
Me levanté tempranito, para alistarme y dirigirme a mi trabajo. Era una manaña gris de invierno acompañada del rocio manañero y de ese friito que generalmente escolta al mes de enero.
Lo de siempre: Después de pensarlo mucho me levanté, después de pensarlo más me bañé con aquella agua casi helada, como la siento yo, que acostumbra a salir del tinaco de casa, pues no vivo tan acomodada como para tener calentador. Tomé el exquisito café que, la muy dispuesta de mi madre, me prepara cada día y salí de casa a intentar disfrutar un día más que la vida me daba.
Ya deleitándome con los rayos, que por fin irradiaban, del sol y procurando acomodarme en el asiento trasero de un tedioso carro público, se sentó a mi lado un ex compañero de trabajo que nunca vi con otros ojos que no fueran esos: Primero compañero y ahora ex compañero de labores.
Sin embargo, esa mañana fue diferente. Lo miré como hombre. Lo sentí tan cerca que se me hizo imposible no sentir su aliento y el calor que emanaba de su piel. No me quedó más que comprobar mi necesidad de lo masculino. Mi deseo de tener y de estar con un hombre. No es que me gustase él de manera especial, es que lo percibí demasiado cerca. Y por eso, como es normal en los seres humanos, deseé y extrañé lo que no tengo. Pues, en los últimos meses, sin intención de presumir, he evitado salir con algunos de mis pretendientes. Que no es que sean galanes pero igual siguen siendo pretendientes.
Hace tiempo que no estoy en serio con alguien, hace tiempo que no disfruto las caricias y besos masculinos que tanto me agradan. Es así, al paso que voy, parece que todavía me falta mucho tiempo para seguir “gozando” mi abstinecia involuntaria. Pues no he vuelto a conocer a un hombre que me haga sentir ese cosquilleo en el estómago, característico de los enamoramientos. Sigo buscando y esperando... Pero con urgencia.
Scarlet Javier
17 de enero de 2007

